¿UN INDEK PARA LA EDUCACIÓN?

Por: Virginia Pescarmona

La medida anunciada de reforma del sistema de promoción para la escuela primaria cosechó múltiples rechazos. Particularmente la docencia no fue consultada, y en sí mismo habla de su carácter técnico y no pedagógico. Rápidamente, ante la enorme repercusión los funcionarios salieron aclarar que no es que se elimina la repitencia, mientras que Sileoni aclaró “que no es un viva la pepa…”. Queda claro que no estamos hablando de una medida de fondo, que haya sido discutida seriamente para resolver los graves problemas de la educación, sino otro anuncio para la tribuna. Mientras tanto fue también noticia en los diarios que en Tigre sancionaron a una maestra por aplazar a un alumno, en la Escuela Nº 37 de la localidad de Don Torcuato en la que a una maestra de Plástica le hicieron un acta.

¿REPETIR O NO PREPETIR ES LA CUESTIÓN?

Cuando se vanaglorian por los números de la inclusión en una escuela en la que el nivel se desploma se está aceptando con resignación que estamos ante una institución que priva a las actuales generaciones de oportunidades. Y desaprovechar la infancia es criminal, nadie vuelve a aprender jamás a la velocidad que lo hace un niño hasta los 8 ó 9 años. Hablan de respetar los tiempos del niño en términos abstractos, pero la experiencia indica que respetar tiempos no equivale a promoverlo a un grado en el que se esperan más de lo que puede alcanzar en ese momento…¿Esto no acentúa aún más la diferencia de conocimientos con respecto a otros chicos.?

Volviendo a leer ideas y concepciones pedagógicas de lo que se llama constructivismo queda claro que las posibilidades de aprender dependen siempre de la naturaleza de la situación de la que es parte el sujeto. Todo parece indicar que, ante el fracaso masivo, repitencia, deserción, etc, deberíamos dejar de sospechar tanto de las capacidades de los niños y docentes y actuar de una vez sobre las condiciones en que la educación, al fin de cuentas, tiene que desarrollarse. La falta de salas para desarrollar el nivel inicial, de capacitación en servicio en base, justamente, a las necesidades de la situación actual, la reducción de la superpoblación en las aulas son condiciones mínimas que el Estado no garantiza.

Fue esta misma semana que se conocieron datos sobre pobreza e indigencia. Anuncios de Capitanich mediante sobre el fin de la pobreza, la realidad es que hay más de 1,3 millones de menores de 18 años que no acceden a bienes básicos; 290.000 son indigentes; en todo el país, el índice es de 38,8%. Por vivir en hogares sin ingresos suficientes para acceder a los bienes más necesarios, el 42,6% de los chicos y adolescentes del conurbano bonaerense están en la pobreza. Y el 9,4% sufre indigencia, ya que en sus casas no hay ni siquiera recursos para la alimentación básica. Pero estos datos son una triste realidad concreta en cada escuela. No hay que ser académico para darse que cuenta que con hambre, falta de zapatillas, situaciones conflictivas en los hogares, o con niños que trabajan….no se puede aprender bien.

Por eso la docencia de todo el país hace años que viene denunciando que lo que se llama fracaso escolar o los altos niveles repitencia son resultado de la degradación de las condiciones materiales de la educación y las condiciones de las familias que el gobierno pretende poner otra vez, y cada vez más, como responsabilidad de maestros/as y profesores/as.

Los datos del INDEC señalan que la discusión debiera ir por otro carril. Mientras que en el tercer trimestre del 2013 el 28% de los chicos entre 15 y 19 años no asistía a ningún establecimiento educativo, entre los de 20 a 24 años el 85% no asiste a la universidad y el 47% ni siquiera termino el secundario. Sileoni, como el Guillermo Moreno de la educación pretende hacer un nuevo Indek de números truchos.

1,2,3 ESTIGMATIZAN, ¿NO SABER LEER NI ESCRIBIR NO?

Como supo decir Albert Einstein: “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” Son innumerables los estudios que plantean pedagogos de todo el mundo planteando que la cuestión de la calidad educativa no se limita a una cuestión de “éxito académico”, acá se siguen poniendo parches.

En nombre del “proceso de aprendizaje”, entonces son los propios funcionarios los que estigmatizan poniendo en el lugar del éxito la aprobación y del fracaso la repitencia, sin discutir ningún criterio pedagógico, evolutivo, psicológico, etc. De los estudios PISA y otras formas de evaluación de estándares de calidad, más allá de sus intereses políticos, hay un dato que es incontrastable: en Argentina el nivel socioeconómico y la ruralidad son determinantemente significativos y explican la repitencia. Ni hablar de lo que se llama analfabetismo funcional, cuestión que en el sentido común está más que claro: hay matrícula en las escuelas, pero los/as niños/s no saben leer. Y la responsabilidad aquí, no cabe discusión es del Estado.

COMO EN ESCANDINAVIA…PERO EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

“En buena parte del mundo no hay repitencia. En países de Europa y sistemas educativos reputados, como los escandinavos, no hay repitencia. Lo cual no quiere decir que no haya exigencia”, explicó Sileoni para justificar la resolución 1057/14, firmada por Nora de Lucía y Claudio Crissio, directora general de Cultura y Educación bonaerense y vicepresidente primero del Consejo General de Cultura y Educación respectivamente, que tanto ruido ya generó. Lo que esta resolución propone es que en el primer ciclo de la educación primaria (1º a 3 año) ya no podrá reprobarse y en el segundo ciclo (4º, 5º y 6 º año), los docentes sólo podrán utilizar calificaciones numéricas de 4 a 10.

El Ministro de Educación recurre a la comparación con Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia, que no sólo son países conocidos por las altísimas tasas de suicidio joven, sino también por encabezar los rankins de las evaluaciones estándares de los organismos internacionales.Pero las condiciones arrancan con un buen pago a los docentes, con salarios promedio de 3000 euros (incluso el doble de países centrales como España), asistencia pedagógica, equipos interdisciplinarios, baja densidad de estudiantes por aulas y un distinto modelo tributario.Para las contras de ese modelo no está esta nota.

El estado y la crisis educativa actual ya se han discutido y cuestionado desde muchos puntos de vista. Como regalo a la docencia en su día, otra medida unilateral e inconsulta. Definitivamente lo que no hay es la posibilidad  de que los/as propios trabajadores/as de la educación y estudiantes sean protagonistas de un debate de fondo y elaboremos, en base a la experiencia, a las propias necesidades, un plan de qué educación queremos y para qué.

Empezando por la falta inversión, que debe abarcar todas las dimensiones de la escuela: la curricular, la pedagógico-didáctica, la administrativa. Ni hablar de lo que tiene que ver con la infraestructura: la insuficiencia edilicia hizo que las escuelas resignaran espacios de aprendizajes para convertirlos en aulas en el mejor de los casos, cuando no en depósitos. Las escuelas no tienen aulas de arte, bibliotecas o laboratorios. Para apuntar a escandinavia, faltaría presupuesto para empezar. Pero como se ha denunciado infinidad de veces plata hay: para pagar la deuda, no para educación.

Category: Debates en pedagogía, política y educación, Declaraciones y comunicados, Desde las escuelas, Mendoza, Nacional, Noticias

Comments (1)

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  1. Horacio Mendez dice:

    Obviamente que las condiciones laborales y pedagógicas son incumplidas sistemáticamente por el Estado (en todos sus niveles), que los salarios y el reconocimiento a los docentes es casi nulo, que las políticas educativas, de asistencia social y económicas van en contra del proceso pedagógico, etc., pero los docentes defendemos posturas de otros (como el constructivismo de Vygotsky) sin haber leído y discutido lo suficiente, así como defendemos la educación y la escuela pública sin realmente haberse planteado seriamente ¿qué son y para qué?
    Soy docente por vocación, creo en la educación, pero de una manera muy distinta a la de Argentina, Estados Unidos o Finlandia. Las instituciones educativas fueron hechas para dominar al pueblo, masificándolo, pero pueden utilizarse para liberarlo y potenciarlo, al tener en cuenta cada una de las capacidades de cada educando. Una educación en serio es necesaria, pero para eso somo los docentes (y muchos otros) los que debemos replantearnos realmente y no reactivamente, lo que creemos que es mejor y cómo debería hacerse. Es momento de dejar de obedecer, dejar de ser manada, ponerse de pié y ser hombres (en sentido genérico).

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