El caso del profesor Miguel Angel Porro y el tratamiento en los medios.

A río revuelto, ganancia de pescadores…

Captura de imagen del kirchnerista C5N

La noticia sobre la denuncia que Miguel Ángel Porro, profesor de la media 13- Comercial de Villa Ballester en el Partido de San Martín, hiciera el pasado lunes sobre un presunto intento de envenenamiento de parte de una alumna;  y la posterior acusación de abuso presentada contra él, por ex alumnas del Conservatorio de Artes dramáticas del cual había sido parte del equipo directivo 20 años atrás; causó una enorme conmoción en la comunidad educativa, al tiempo que suscitó una ola de opiniones estigmatizantes y amarillistas en los medios masivos de comunicación que se multiplicaron exponencialmente en las redes sociales.
Mientras aún no hay certeza clara sobre los hechos, nuevamente el rol de los medios de difusión estigmatizante, demonizador; con juicios de valor livianos, de sentido común y generalista sobre situaciones que exceden el ámbito escolar y responden a profundos problemas sociales, así como de las falencias del propio sistema educativo, se pone de relevancia. ¿A que respondería esta actitud entonces?

El veneno que recorre el sistema educativo
Ante la denuncia del intento de envenenamiento de la estudiante, y aún cuando no había podido comprobarse efectivamente que hubiera habido tal intención, los medios demonizaron a la joven y, a través de este hecho, realizaron una generalización que se extendió a toda la juventud y a sus familias
Existen hechos puntuales de violencia en nuestra escuela pública porque ella no es “una isla” en una sociedad en la que miles de jóvenes y niños son condenados a la pobreza y  a la violencia que ejerce el Estado y la clase empresaria con desocupación estructural para muchas familias, gatillo fácil y discriminación. Esta violencia se reproduce socialmente. Mientras tanto, se pretende que sea la escuela y nosotros, los docentes, quienes actuemos como contención y solución a profundos problemas estructurales que responden a un sistema social en donde una minoría se enriquece a costa del trabajo y sufrimiento de millones.
Más aún cuando el sistema educativo no cuenta con las condiciones mínimas que puedan garantizar la calidad educativa, con edificios, que sin necesidad de sentidos figurados, se vienen abajo. Así también, los planes de estudio, los salarios docentes, los recursos humanos y materiales para hacer frente a una educación de calidad. La falta de equipos con profesionales especializados que acompañen la tarea pedagógica, es otra de la gran demostración de violencia por parte de los gobiernos hacia la escuela pública.
Esas “faltas” son agujeros cavados perversamente por las distintas políticas educativas, apoyadas mediante políticas de adaptación e integración por las distintas conducciones sindicales, que generan y profundizan la desigualdad y la pobreza ( desfinanciamiento, descentralización, subsidios a la escuela privada en detrimento del presupuesto para la escuela pública, entre otras). Así, la igualdad de oportunidades, la tan mentada movilidad social, la escuela inclusiva y las expectativas de los jóvenes,entre otras cuestiones, se convierten en una ficción. Los números del fracaso escolar que incluyen deserción, repitencia, baja calidad de conocimientos y formas de aprendizaje son parte del combo explosivo y los problemas que desbordan nuestras escuelas más aún que los hechos de violencia de alumnos hacia docentes como pretenden instalar.
Así, los medios de comunicación, azuzan el enfrentamiento entre trabajadores de la educación, estudiantes y familias, dejan afuera las verdaderas razones de los graves problemas sociales y protegen a los verdaderos responsables: el Estado, la clase empresaria y sus políticos. Muchas veces surte efecto tal discurso y se multiplica precisamente en las voces de quienes, en la indefensión en la que los pone el Estado, ven como enemigo al más próximo, al más vulnerable.
La sociedad machista y patriarcal, se expresa en la escuela también.
Posteriormente y al surgir las denuncias de abuso, los medios cambiaron el foco de la acusación: se puso en cuestión, por un lado, a la docencia en general y con esta el método de concurso de antecedentes para conseguir cargos, el cual tiene falencias como todo el sistema educativo; así también el “poco control” del Estado sobre los trabajadores de la educación (como si el policiaco Censo Educativo Nacional no existiese) etc. Por otro lado, otros medios desestimaron las denuncias realizadas porque “salen a la luz, despues que el docente hizo la denuncia del envenenamiento”.
En primer lugar, la violencia hacia la mujer dentro de esta sociedad patriarcal atraviesa todos los ámbitos laborales y sociales. El acoso, el abuso, las violaciones, y las distintas vejaciones a las que estamos expuestas las mujeres cotidianamente, también.
En segundo lugar, son los medios mismos quienes reproducen a diario los discursos misóginos y machistas. Sin embargo, cuando surge en el ámbito educativo se cuestiona a la escuela pública en general y al conjunto de sus trabajadores en particular.
Así, tanto los medios, como los gobiernos con sus políticas, desestiman las denuncias porque no se hicieron en el ámbito de la justicia o se agotaron en un trámite administrativo o sucedieron hace más de 20 años ¿Desconocen que miles de abusos no son denunciados o quedan en la nada en el mismo ámbito donde se producen? Ó ¿Que las relaciones de poder pone a las víctimas en inferioridad de condiciones con respecto a su victimario? Las cifras de violencia hacia la mujer, son harto conocidas y de público acceso, con lo cual, entendemos que la “omisión” es intencional. De clase.

Por una salida de fondo, e independiente de los gobiernos ajustadores.
Para esclarecer los hechos en cuestión es necesario poner en pie una comisión investigadora independiente con miembros del sindicato, docentes de la escuela, organismos de derechos humanos y familias. 
Los medios, sostenedores de las ideas dominantes de la época, atacan la escuela pública construyendo sentido común. El discurso que quieren imponer es que la escuela pública sería la de los jóvenes violentos, envenenadores y docentes abusadores. Propician una pelea de docentes contra padres y estudiantes, como lo hacen en cada paro docente.
La pelea que tenemos planteada los trabajadores de la educación, junto a las familias trabajadoras y pobres y los estudiantes, que somos los que integramos la “comunidad educativa”, es la que defienda una educación pública, laica, gratuita, no sexista y de calidad. Necesitamos luchar contra los despidos y suspensiones que afectan a la comunidad educativa, por la triplicación del presupuesto para educación para que puedan cubrirse las necesidades edilicias, comedores, creación de cargos y equipos de orientación escolar, la implementación de la educación sexual integral y que se garantice la incorporación de equipos de profesionales que acompañen la tarea de enseñanza- aprendizaje.

Category: La 9 junto a las/os trabajadoras/es, Mujer, Noticias, Provincia de Buenos Aires, San Martín - 3 de Febrero, Sindicales

Comments (2)

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  1. marce dice:

    1) de la misma manera en la que “los hechos de la alumna no fueron comprobados” y se la estigmatiza, los hecho del profesor de hace 20 años, tampoco fueron comprobados y también se lo estigmatiza…
    2)el autor (o autora) de este articulo toma, en su discurso, al profesor como culpable y a la alumna como inocente, o al menos, los mide con muuuuy distinta vara (o doble estándar) Sin estar comprobados ninguno de los hechos por la justicia.
    ¿violencia hacia las mujeres hubo y hay? Si, cierto… El autor o autora olvida que los hombres también pueden sufrir violencia. Y olvida que las mujeres también pueden ejercer violencia…
    Finalmente: el autor o autora ¿alguna vez dio clases en un aula de escuela publica? por su discurso, me da la sensación de que no (yo soy docente desde hace mas de 10 años en la escuela publica)

    • La Marrón de San Martín - 3 de Febrero dice:

      Los autores de la nota somos docentes desde hace mucho tiempo, 5, 7, 10, 15, jubiladxs, etc. Mas allá de ello, la antigüedad, no es garantía de nada.
      En los casos de denuncia de abuso, lo mejor que entendemos se puede hacer es investigar a fondo, para ésto, por la gravedad de la denuncia, es necesario separar al adulto de su cargo, por supuesto. Esto no implica juzgarlo, sino garantizar la profunda investigación. Esto se basa en la experiencia de la relación de poder que se entabla entre abusado y abusador en casos comprobados. No hay, insistimos, juicio alguno, sino intención de investigar.
      Por supuesto que “los hombres pueden sufrir violencia”, pero las estadisticas de la violencia hacia las mujeres, es ALTAMENTE superior que la que se realiza a la inversa, y esto tiene que ver con la sociedad machista y patriarcal en la que vivimos. Un dato, ilustra mas que mil palabras: 1 mujere es asesinadas por casos de violencia machista cada 30 hs.

      Con todo, lo que denota el comentario, es una visión unilateral y culpabilizadora hacia los estudiantes en general, y las mujeres en particular.

      Saluds.

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