¿Qué es la 9 de abril?

Quienes integramos la Corriente Nacional 9 de abril somos trabajadoras y trabajadores de la educación convencidos de que la lucha por una nueva educación que permita cambiar la sociedad va unida a la transformación de la sociedad para sentar las bases del cambio de la educación. Por eso estuvimos este año en primera fila resistiendo la represión en Jujuy con la que el gobierno “respondió” a nuestros reclamos de aumento salarial y presupuestario. Además organizamos con otras agrupaciones las movilizaciones y acciones solidarias con las provincias que la dirección de CTERA dejó aisladas.

Contra esta burocracia que a nivel nacional está decidida a sostener a “su” gobierno a cualquier costo, incluso desoyendo la voluntad de los compañeros, el año pasado en Córdoba jugamos un rol destacado en las multitudinarias asambleas autoconvocadas que rechazaron las conciliaciones obligatorias del ex dirigente gremial y ahora ministro Grahovac y la secretaria general de la UEPC Nebreda. También somos parte del espacio opositor de la provincia de Buenos Aires que enfrenta las traiciones de la conducción de Baradel y no en cualquier lugar ya que integramos la conducción del combativo SUTEBA La Plata (que la Celeste y su justicia nos quieren arrebatar) además de formar parte de minorías de directivas en La Matanza y San Martín y tener agrupaciones en Lomas de Zamora, Quilmes, General Sarmiento, Escobar, Tigre, Mar del Plata y Bahía Blanca. En el mismo sentido hoy somos parte del proceso de conformación de una amplia lista que une a toda la oposición antiburocrática mendocina.

Pero no sólo luchamos por las reivindicaciones estrictamente docentes. Unimos la pelea por la defensa de la escuela pública y el trabajo docente con la lucha de otros sectores de trabajadores. Nos reconocemos como pertenecientes a una misma clase que enfrenta enemigos comunes y debe entrelazar sus fuerzas.

Aportamos nuestras energías por la única clase que puede dar una salida a los reclamos populares. Por eso en la Ciudad de Buenos Aires, al mismo tiempo que enfrentamos el ajuste macrista, también fuimos parte de los que sacamos del Ministerio de Educación al facho de Abel Posse y rechazamos el espionaje y la represión que ejerce contra nosotros y nuestros pibes la nefasta Metropolitana. En el mismo sentido nuestra Agrupación Negra de ATEN fue la izquierda clasista en el histórico conflicto de 2007 en Neuquén y estuvo en la Ruta 22 junto a Carlos Fuentealba y los obreros de Zanón enfrentando la represión, así como hoy es protagonista de una nueva lucha que, junto a la de Río Negro, no se ajusta a la paz social que quiere imponer la conducción de la CTERA.

De la misma manera cortamos la Panamericana con las obreras y obreros de Kraft en su gesta histórica y en todo el país encabezamos con los estudiantes y sus padres las luchas en defensa de la educación pública.

Conformamos parte del espacio opositor de los docentes impulsando las medidas de lucha de nuestro sindicato y enfrentando las traiciones de los dirigentes en las escuelas y en las seccionales, traiciones que le han puesto un límite casi permanente a la potencialidad de lucha de nuestro gremio.

Y hablamos de esto porque lo docentes nos merecemos otra educación y otros sindicatos. No podemos permitir que sigan decidiendo por nosotros. En marzo, en un volante, nos preguntábamos en qué supermercados hacía las compras Stella Maldonado para que le alcanzara el aumento salarial que acordó con el Ministerio de Educación. También en marzo el gobierno empezó a implementar, con total anuencia de la conducción de CTERA, una reforma educativa, sobre la que hace unos años hizo como que nos consultaba, y que el único resultado que percibimos hasta el momento es que tenemos un montón de compañeros “en el aire” y cursos sin profesores, y que en el fondo apunta a limitar la cantidad de horas que podemos trabajar, eso sí, sin un aumento salarial que nos permita hacerlo un solo cargo.

Todas las reformas educativas que padecimos hasta ahora fueron adornadas con argumentos pedagógicos que no perseguían, ni persiguen, otro objetivo que achicar gastos. De ahí sus sucesivos fracasos y el deterioro de las condiciones de enseñanza-aprendizaje. Si esto es aplicable a los planes de estudio ni hablar de la plata destinada a infraestructura, comedores o nuestros propios salarios.

La educación de nuestros pibes no puede ser una variable de ajuste de los pagos de deuda externa y de los déficits fiscales. Este es el lugar al que las autoridades nacionales y provinciales condujeron a la educación pública en las últimas décadas, de ahí su creciente deterioro consonante con la caída en el nivel de vida de las masas trabajadoras y populares. Frente a esto, la conducción de la CTERA y sus sindicatos de base a nivel provincial han actuado prácticamente como agentes de los gobiernos desoyendo una y otra vez la voz de los compañeros para lo que recurrieron a la más diversa gama de mecanismos burocráticos.

En los últimos tiempos el argumento para traicionar la voluntad de los trabajadores de la educación es defender a un gobierno nacional y popular… que se mostró desesperado por pagarle a los yankys y los organismos financieros internacionales.

NOS MERECEMOS Y TENEMOS QUE IR POR MAS

Los compañeros que conformamos la Corriente 9 de Abril queremos recuperar los sindicatos como herramientas de lucha de los trabajadores de la educación, totalmente independientes del gobierno

y el Estado de los patrones y totalmente “dependientes” de la voluntad de los docentes, Levantamos en alto la bandera por los derechos de las mujeres trabajadoras, peleando por la conquista de secretarías de mujeres dentro de las organizaciones sindicales. Porque es imprescindible enfrentar y derrotar las dobles cadenas que este sistema mantiene sobre las mujeres mermando sus energías. No por nada se cuentan con los dedos de la mano las dirigentes sindicales, cuando son miles las anónimas docentes que corporizan el magisterio.

En ese sentido somos parte del espacio opositor nacional a la conducción de CTERA, pero también queremos superar lo hecho hasta ahora y convertirnos en una verdadera alternativa de dirección a la burocracia. Por eso no nos conformamos con el mero hecho de ocupar espacios de dirección sin cambiar radicalmente la práctica de los sindicatos, a través de la más amplia democracia sindical, convirtiendo las seccionales y provincias ganadas en verdaderas “trincheras” que sirvan de orientación y aglutinen a los compañeros y compañeras que no se conforman con que a la educación le toquen las sobras del festín de los poderosos. No alcanza con sacar declaraciones o hacer plenarios de las agrupaciones opositoras de los lugares que dirigimos, queremos crear un canal para que se expresen todas y todos los trabajadores de la educación afiliados y no afiliados del país y así imponer desde las bases el rumbo de la lucha nacional. Menos aún, queremos desarrollar la política de hacer acuerdos por arriba para hacerle seguidismo en las demandas y en la política a la oposición patronal como hace la Lista Lila y en particular la CCC.

Justamente opinamos que tenemos  que ir por más y ser una verdadera alternativa a la burocracia. Si queremos luchar hasta el final en defensa de la educación pública y de nuestras condiciones de trabajo tenemos que enfrentar al gobierno y a la oposición, ambos al servicio de sectores patronales nativos y extranjeros, para los que nosotros y nuestros pibes sólo somos un gasto a reducir cuando no un “objeto de criminalización” o, en el mejor de los casos, meros receptores de ayuda social. Es por esto que somos clasistas, porque ningún sector patronal nos puede dar una salida y porque nos consideramos parte de una clase trabajadora que no sólo puede y tiene que pelear en defensa propia sino que debe dar una salida a los problemas de las mayorías obreras y populares como lo son, entre otros, la educación, la pobreza y el gatillo fácil.

Esta tarea enorme, que puede resultarnos lejana, empieza a tener un basamento: el año pasado vimos como la lucha de los obreros de Kraft pudo aglutinar a trabajadores de otros gremios (entre ellos un “puñado” de cientos de docentes), desocupados y estudiantes para enfrentar los intentos de la patronal yanky y argentina de aniquilar las organizaciones sindicales y disciplinar a los trabajadores. En escala vimos lo que podía dar la clase trabajadora movilizada. ¿Qué pasaría si esa experiencia se multiplicara? Y no estamos soñando porque esta lucha ejemplar a su vez se da en el marco de un fenómeno generalizado de procesos en los que se cuestiona fundamentalmente el rol de los burócratas sindicales, que actúan más como “ministros sin cartera” que como representantes de los laburantes, un proceso que los medios han denominado “sindicalismo de base” y que cuestiona en perspectiva a las patronales, el gobierno y el imperialismo. Sólo si se desarrolla hasta el final este enorme potencial, que ya puso nervioso al gobierno norteamericano y que llevó al gobierno a reprimir con la nefasta bonaerense, podremos realmente concretar nuestras demandas. No hay otra. No vamos a parar el saqueo del país con declaraciones en los medios o resoluciones judiciales, como pretende por ejemplo Pino Solanas.

CONSTRUYAMOS SINDICATOS MILITANTES

Superar la experiencia realizada hasta el momento por la oposición es entonces para nosotros también jugar un rol en este proceso en el que los trabajadores empezamos a dar pasos, lentos pero seguros, de  insubordinación.

Queremos que los sindicatos reconquistados sean centros de reunión de los trabajadores rebeldes y poner todo el prestigio que los docentes aún tenemos para fortalecer la lucha de la clase trabajadora, nuestra clase. Nos llamamos 9 de Abril por el día en que los trabajadores de todo el país hicimos nuestro primer paro nacional en años reivindicando a un mártir de los docentes y de toda la clase trabajadora: Carlos Fuentealba, cuyo crimen aún permanece semi impúne. Su memoria no merece un homenaje menor que la propia lucha mancomunada de toda la clase obrera. Justamente en Neuquén tenemos experiencias más que interesantes en las que los docentes tomaron un rol de nexo con la comunidad para defender a Zanón bajo gestión obrera o, sin ir más lejos, en los comités de solidaridad con los obreros de Kraft que surgieron en los últimos meses del año  pasado. Sólo de esta manera vamos a poder fortalecer una alianza entre los sectores obreros y populares que pueda, por ejemplo, parar la sangría del pago de la deuda externa e imponer una salida propia a los problemas que sufre el país contando al educativo entre ellos.

Por esto los compañeros de la Corriente 9 de Abril impulsamos el Plenario Sindical Clasista a nivel nacional junto con los obreros de Kraft, los delegados de subte y los obreros de Zanón entre otros. Sobran razones para superar la lucha por nuestra supervivencia y convertirla en una lucha política para terminar con el país moldeado a imagen y semejanza de nuestra patronal cipaya y el imperialismo.

Compañera, compañero, esta lucha puede empezar en el aula, puede seguir en la escuela, pero termina en la  calle. Esta lucha apasionante que le da sentido a la vida, es a la que te invitamos a sumarte.